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Galería de Nuevas Tendencias 1 a 2 de 3    |
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Los jardines orientales
 Los japoneses consideran que el mundo es tal y como la imaginación lo crea. No se distingue de uno mismo, de los sueños y la locura. El universo está en constante cambio, en continuo proceso de creación y destrucción, de vida y muerte. Nada es estático, nada permanece y así como las nubes cambian de forma y las estrellas el firmamento, así se mueven las montañas y los valles, aunque demasiado despacio para que lo aprecie el ojo humano. Según una tradición milenaria, dos grandes fuerzas opuestas se revelan en este proceso constante, el yin y el yang , representantes de cada polo sexual. Cada elemento del paisaje pertenece a una y tiene, por tanto, un atributo sexual. El paisaje ideal es el producto del equilibrio de ambas.

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El zen budismo
 El núcleo filosófico del Ikebana está arraigado en el denominado zen budismo (escuela de meditación del budismo japonés): todos los arreglos florales han de simbolizar la armonía cósmica. Las tres ramas que sirven de base a todo arreglo de flores y plantas representan las ideas del cielo, el ser humano y la Tierra. La segunda característica es una 'asimetría armónica' que confiere a los elementos vegetales un matiz alejado de nuestra concepción occidental. El tercer y más importante aspecto del Ikebana estriba en que lo esencial en él no son las flores y los colores, sino el trazado lineal, es decir, la forma externa: una configuración casi geométrica, que está llena, sin embargo, de alma y expresión.
La primera representación del Ikebana de que se tiene noticia fue una ofrenda floral a Buda. El triángulo constituía en ella la base alegórica de la composición. De esta primera forma esquemática fueron desarrollándose, una tras otra, las más diversas variaciones del Ikebana. En el siglo XV se fijó en el Rikka -representación simbólica de un paisaje- como objetivo: una estructuración casi matemática a la que tenía que subordinarse el material. Tres ramas principales -Shin (sustancia espiritual), Soe (elemento subordinado) y Nagashi (camino próximo)- constituyen las puntas del triángulo. Si se añaden entonces cuatro ramas más, la composición gana en profundidad.

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